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Confianza · actualizado con cada cambio

De dónde sale cada número

Una calculadora de internet te da una cifra y te pide que le creas. Acá puedes no creernos: esta página lista todas las cifras con que el sitio calcula, qué norma las fija, qué organismo las publica, desde cuándo rigen y cuándo se revisaron por última vez.

Y lista también lo que no sabemos. Un sitio que te dice qué dice la ley no puede inventar la mitad que le falta, así que lo que no se pudo verificar aparece acá con la misma letra que lo demás.

Lo que todavía no es firme

Va primero a propósito. Son las cifras que el sitio usa sin poder decir que están confirmadas, y cada resultado que depende de una lo dice en su propia página.

Las cifras con que se calcula

Cada una con su estado, la norma que la fija y cuándo toca volver a mirarla. Ninguna está escrita a mano dentro de una página: todas salen de este registro, así que corregir una la corrige en todas partes a la vez.

Las fuentes, y qué se encontró al abrirlas

Un enlace que carga no es un enlace correcto. Además de comprobar que cada documento existe, se anotó el título con que se identificó el día que se abrió: es la única defensa contra el enlace que funciona, se ve oficial y es otro documento.

Páginas oficiales que no se deben usar

Son de organismos competentes y están equivocadas. Se registran para que nadie —nosotros incluidos— «corrija» el sitio hacia ellas.

Cuando dos documentos oficiales se contradicen

Una contradicción entre fuentes no crea una regla nueva ni dos reglas en competencia: crea una inconsistencia. Se documenta, no se resuelve por intuición, y no se usa para fundar nada.

Cómo se revisa

Solo cuentan las fuentes oficiales. La ley, el decreto, el dictamen, o el compendio del organismo que la aplica. No se usan blogs, calculadoras comerciales, artículos de terceros ni contenido generado por una máquina como autoridad normativa.

Lo que falta no se completa con suposiciones. Se marca como no verificado y se dice qué se buscó. Si un documento no se encuentra, eso no prueba que no exista: la cifra se conserva y el parámetro queda pendiente de revisión.

Cada cifra tiene fecha de caducidad. No porque se venza, sino porque toca comprobarla. Cuando esa fecha pasa, el sitio lo dice en vez de seguir confiando.

Un cálculo guardado no se toca nunca. Si una regla se corrige después, el escenario original se conserva y se ofrece generar una versión al día al lado, con el detalle de qué cambió y por qué.